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Ida
Vitale
Ida
Vitale lleva un número que querría incontable de
años (ni qué decir de horas) escribiendo lo que
le entretiene escribir, que a veces procura que sea poesía.
También, desde que era niña, aprovecha el tiempo
leyendo cosas que le gusta leer y que le hubiera encantado haber
escrito. Todavía no ve claro cómo debe ser la literatura
infantil, quizás porque de niña leía libros
que se suponía que eran para mayores y ahora es feliz cuando
lee los que los sesudos mayores encierran en el cuarto de los
niños. Éstos tienen la fortuna de que sus libros,
por lo general, tengan bellas ilustraciones y en colores, como
el mundo. Quizás la autora, que tiene nietos, escribió
este cuento para compartir, también con ellos, las imágenes
que le han tocado en suerte.
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