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Fabio
Morábito
Nací
en la ciudad de Alejandría, que se encuentra en Egipto,
el país de los faraones y las pirámides. Estuve
en Egipto sólo tres años, después mis padres,
que eran italianos, volvieron a Italia, y viví en Italia
hasta que cumplí catorce años. Entonces mis padres,
que por lo visto no se hallaban en ningún lugar, decidieron
venir a México a vivir. Aquí me casé con
una mujer brasileña.
Yo siempre
supe que quería ser escritor. Pero cuando era niño
y vivía en Italia, nunca me imaginé que sería
un escritor mexicano. Tampoco me imaginé que me casaría
con una mujer brasileña. La vida da muchas vueltas y uno
nunca sabe qué otras vueltas lo esperan.
Sin
embargo, entre tantos cambios, ciertas cosas permanecen, por ejemplo
las pirámides. Hay pirámides en Egipto, donde nací,
y hay también pirámides en México, donde
probablemente me quedaré a vivir hasta que me muera. Sin
embargo, a mí las pirámides no me gustan, ni las
de Egipto ni las de México. Prefiero los balcones. La gente
no se siente feliz con las pirámides, en cambio a todos
nos gusta asomarnos a los balcones. Una casa sin balcón
no es una casa completa. Con todas las piedras de todas las pirámides
que existen se podrían construir millones de balcones para
todas las casas que carecen de ellos, y la gente estaría
más contenta. Si yo fuera presidente... pero no lo soy,
ni me gustaría serlo. Dicen que los presidentes nunca tienen
tiempo para nada, ni siquiera para asomarse a un balcón.
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