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Fernando
del Paso
PREMIO DE LITERATURA FIL 2007
Nací,
porque no me quedó más remedio. Fue en la casa de
mis abuelos que vine al mundo, en el número 150 de la calle
de Orizaba de la ciudad de México. La casa todavía
existe, está viejita, y se está cayendo. Yo también
estoy viejito, pero todavía no me caigo. Lo primero que
me gustó en la vida, además de vivir, fue dibujar.
Y, como cada letra del alfabeto es un dibujito, me gustó
aprender a dibujarlas y después, juntándolas, a
hacer palabras, y con las palabras versos y cuentos. El primer
libro que leí fue "Las Mil y Una Noches". Luego,
leí mil y un libros. O quizás no tantos, pero sí
muchísimos.
Me llamo Fernando, como mi papá, y mi apellido es Del Paso
-mi mamá se llamaba Irene. Estudié primaria, secundaria
y preparatoria, y soñé con ser médico, pero
en realidad, lo que yo quería era ser escritor. Así
que escribí varias novelas, y dos libros de poemas para
niños: "De la A a la Z por un poeta" y Paleta
de Diez Colores.
Me
gustaría que los lectores de esos libros, cuando sean grandes,
se acuerden de cuando eran chiquitos.
Mi
esposa se llama Socorro. Tenemos cuatro hijos; Fernando, Alejandro,
Adriana y Paulina, y cinco nietos. Ya tengo 67 años -nací
el primero de abril de 1935-, y tengo la cabeza blanca, pero envidio
a los que tienen el alma más blanca todavía. No
creo en la astrología, pero estoy encantado con mi signo,
que es Aries. Tengo un problema: cuando escribo, me dan ganas
de pintar, y cuando pinto, me dan ganas de escribir. Por eso hago
las dos cosas, lo mejor que puedo. Lo bueno es que soy ambidextro:
escribo con la mano derecha, y dibujo con la izquierda. Así
que, cuando una mano se cansa, pongo la otra a trabajar.
También
es autor de Encuentra
en cada cara lo que tiene de rara, Maricastaña y el ángel y ¡Hay naranjas y hay limones!
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