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Laura
Antillano
Me
empezaron a gustar los cuentos, a la par que los dulces, cuando
era niña. Los cuentos y los dulces hacían para mí
un mundo lleno de magia y encanto en el cual podía sumergirme
como si fuese mi casa, mi mundo más cercano.
Después fui creciendo y se me ocurrió que yo también
podía intentar escribir historias de lo que pasaba a mi
alrededor (y de lo que no pasaba también). Escribía
en los cuadernos de la escuela (en las páginas de atrás)
y al borde del periódico, y hasta me inventé unos
cuadernos-diarios para contar lo que me pasaba todos los días.
A los 18 años publiqué mi primer libro de relatos
y después escribir ha sido como una manera permanente de
estar cerca de las cosas y los seres que me rodean. Creo que voy
a escribir siempre, como voy a comer siempre, y dormir siempre
y hacer esas cosas que se hacen hasta el final de nuestros días.
Es autora de Una vaca
querida.
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