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Alberto
Forcada
Mienten
los que dicen que nací en la ciudad de México en
año en el que el hombre llegó a la luna. La verdad
es que vi la luz por vez primera en Cuernavaca, cuando me picó
un gallo en una pierna.
Casi la mitad de mi infancia viví en Inglaterra, donde
aprendí a leer, a patinar sobre hielo, a montar a caballo
y a comer huevo duro con cuchara.
De regreso a México jugué canicas, perseguí
ratas y busqué arañas debajo de las piedras. Tuve
un pequeño laboratorio en el techo de mi casa, donde observaba
a los insectos y le hacía cosquillas a las ranas.
Luego murió mi mamá y me enojé. Tuve una
adolescencia explosiva, llena de puñetazos, gritos y pañuelos
sucios, hasta que descubrí los poderes curativos del amor
y la literatura.
He tardado muchos años en reconciliarme con el mundo, pero
ahora soy feliz cuando doy un abrazo o escribo un cuento.
Soy autor
de Despertar,
Pequeño cuento de
horror y La imaginación al poder. |